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Intervención temprana

 

Publicado por: Dr. Luís Pérez Álvarez (Proyecto Esperanza para los niños discapacitados)

 

 

 

 

Intervención temprana es para nosotros, ante todo, un principio fundamental cuando nos referimos al tema de la discapacidad infantil que implica ‘’ inicio
precoz de las acciones’’, para neutralizar las consecuencias de la enfermedad sobre la capacidad funcional y desarrollar al máximo los potenciales residuales.

Visto en este contexto, incluye todo aquello que desarrollamos precozmente ante un niño que presenta un curso atípico del desarrollo, en el que consideramos
puede existir una discapacidad latente. En la práctica, la mayoría de los síndromes invalidantes que afectan a la población infantil debutan como un curso
atípico del desarrollo.

No podemos vincular el término Intervención Temprana solo con el de discapacidad, hay formas, como el síndrome de Down que se evidencian desde el momento
del nacimiento, pero otras, como la Parálisis Cerebral que debuta como un curso atípico del desarrollo.

Para al diagnóstico y tratamiento precoz de la discapacidad, existen dos premisas indispensables, la primera, el monitoreo sistemático del cursos del desarrollo
al 100 % de lo niños, desde el momento del nacimiento; la segunda, intervenir cuando apreciamos que el curso se desvía significativamente de lo habitual,
más allá de lo que pudiera considerarse como una variación individual.

En la actualidad, casi el 100% de los niños diagnosticados como discapacitados, en Camagüey comienzan el programa de tratamiento cuando solo se expresan
como un retardo del desarrollo, generalmente en los primeros 4 meses de vida.

Ahora bien, esta práctica, para no determinar en la familia una innecesaria sobrecarga emocional, requiere ajustar el programa de intervención en su magnitud
a las individualidades de cada caso y explicarle ampliamente a la familia en qué momento evolutivo se encuentra el niño, sin crear temores innecesarios,
ni falsas expectativas.

En algunos países el término Intervención Temprana se reserva para los niños discapacitados, en otros se reconoce la necesidad del tratamiento precoz en
la etapa de los primeros meses de vida, cuando con frecuencia no tenemos el diagnóstico de la discapacidad y solo enfrentamos un curso atípico del desarrollo.

Las alteraciones del curso del desarrollo son llamadas por algunos autores la morbilidad pediátrica del presente siglo, por la importancia que tiene en
la actualidad el concepto de calidad de vida y la necesidad de lograr en el niño un elevado potencial biológico que garantice una plena integración social.

Un retardo del desarrollo o un curso atípico del desarrollo no es más que la incapacidad de alcanzar una determinada habilidad en el momento que corresponde
de acuerdo con las expectativas de su grupo de referencia, de manera significativa desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo.

Se considera significativa toda afectación mayor de un 30% de la edad de desarrollo en relación con la edad cronológica, esta última rectificada en caso
de los prematuros. Para evaluar este complejo proceso han sido diseñadas un enorme número de pruebas estandarizadas de diferente complejidad, que complementan
la exploración médica.

Todo curso atípico o retardo del desarrollo, no tiene necesariamente que significar una discapacidad permanente, ni significar obligatoriamente la presencia
de una alteración orgánica, muchos de ellos están en relación con factores ambientales o enfermedades intercurrentes.

Estudios realizados en nuestra provincia determina, que el 32 % de las madres que asisten a una consulta de pediatría con un niño menor de 5 años tienen
preocupaciones relacionadas con el desarrollo de sus hijos a las que no siempre se les presta la debida atención, lo que determina con frecuencia un retardo
en el inicio del tratamiento, de significación en especial cuando el retardo es la expresión inicial de una discapacidad.

La identificación precoz es fácil en el caso de las alteraciones severas, como el retraso mental profundo, o el niño multidiscapacitado por una lesión estática
del sistema nervioso central; pero en otras formas, como el retraso mental ligero, la situación no es igual, este puede hacerse solo evidente cuando se
inician las dificultades de aprendizaje en la etapa escolar.

Es importante reconocer las diferencias entre ‘’Intervención temprana’’, y tratamiento de la discapacidad, el primero implica necesariamente el concepto
de inicio precoz, ante los primeros signos, en los primeros meses de vida, el segundo se refiere a las acciones que desarrollamos en el paciente discapacitado
con un cuadro clínico establecido y un tiempo de evolución prolongado.

La práctica demuestra que las manifestaciones clínicas de un proceso discapacitante no tienen una edad fija de debut, unos se inician antes y otros después,
pero de manera general se limita el empleo de el término Intervención temprana a las acciones que se desarrollan en el niño discapacitado, en riesgo de
serlo o afectado por un retardo significativo del desarrollo en la etapa preescolar.

Desgraciadamente en muchos países o no existe conciencia sobre la necesidad de enfrentar el problema de la discapacidad infantil precozmente, o no existen
los recursos humanos y materiales necesarios para hacerlo.

La Intervención Temprana está estrechamente vinculada a la vigilancia del desarrollo, a la presencia de un sistema de salud que permita evaluar a la población
infantil y detectar los casos potencialmente portadores de discapacidad precozmente, donde se utilicen de forma sistemática pruebas estandarizadas, consultas
especializadas.

También debemos resaltar que un diagnóstico, como ha sido planteado por los clásicos de la medicina en todos los tiempo, nunca es fruto de una sola evaluación
y mucho menos de la aplicación exclusiva de una prueba estandarizada, cuyo resultado puede estar influido por una importante lista de factores, que determinan
que el niño pueda rendir poco sin que esto refleje exactamente la realidad de su desarrollo, cualquiera de las pruebas existentes actualmente en el mercado
tiene falsos positivos y negativos, solo un profesional observador, preocupado, empleando todos los avances de la ciencia en el estudio del comportamiento
y desarrollo humano puede lograr que la población infantil bajo su cuidado reciba la adecuada valoración que necesita.

El programa de la atención primaria de salud en Cuba, brinda la posibilidad de un médico y una enfermera encargados, de forma gratuita, de la atención de
un pequeño grupo de población, lo que permite la observación del curso del desarrollo del niño, en especial de los considerados en riesgo, y ante la
presencia de un curso atípico, el inicio de un programa de Intervención temprana.

El desarrollo de la sociedad en el siglo XXI determina que el problema de la discapacidad centre cada vez más la atención de especialistas de diversas ramas,
por lo que representa tanto para el niño que la padece como para la familia y la sociedad. Calidad de vida de la población infantil es un principio defendido
internacionalmente como un derecho que tiene todo niño, independientemente de su nacionalidad, raza, sexo. Muchos son los eventos internacionales donde
se reúnen, médicos , profesores, políticos y personalidades de todas las ramas del conocimiento humano para debatir sobre los medios para incrementar la
calidad de vida de la población infantil.

Son enormes las diferencias que existen en lo referente a condiciones de vida de la población infantil entre diversos países; mientras en unos los niños
son protegidos por leyes que garantizan su derecho a la educación, y la salud gratuita, en otros, por el contrario, son explotados, mueren por conflictos
bélicos o enfermedades evitables. En unos países las tasas de mortalidad infantil alcanzan cifras por encima de 140 por 1000 nacidos vivos, en otros están
por debajo de 5, en unos solo un 5 % de los niños asiste a las escuelas y la gran mayoría son analfabetos, en otros la educación es obligatoria y el estado
vela por que cada niño asista a la escuela y reciba una enseñanza que garantice su incorporación social .

Cuando nos referimos a la población infantil que por diversas causas ve reducida su capacidad funcional, especialmente el multidiscapacitado, como el caso
de la Parálisis Cerebral Infantil, entonces el problema se torna peor. Resolver la atención que necesita para poder integrarse socialmente de forma útil
y productiva, tiene premisas sociales y asistenciales, y requiere en primer lugar del compromiso de participación de toda la sociedad.

En la actualidad, en la mayoría de los países se incrementa la conciencia sobre la necesidad de desarrollar programas de ‘’Intervención temprana ‘’, pero
como analizaremos, alrededor de este principio existen toda una enorme cantidad de factores a considerar.

¿Que es Intervención Temprana?. Son múltiple las definiciones que aparecen en la literatura pero de forma práctica y refiriéndonos a su empleo en lo relacionado
con la discapacidad infantil pudiéramos definirla como el inicio precoz de las medidas dirigidas a neutralizar el impacto del problema de salud que sufre
el niño sobre su capacidad funcional e integración social.

La intervención temprana trasciende las fronteras de cualquier país y hoy es tema universal de discusión, y un reto representado por la necesidad de encontrar
una fórmula efectiva de brindar este servicio a la población necesitada.

Sobre el mismo no existe hasta el presente una receta universal, la situación en cada país en el campo de la intervención temprana se ve matizada por las
realidades históricamente condicionadas de su nivel de desarrollo social , cultural, económico, educacional, y el grado de protección legal que tienen
los derechos del niño en cada uno de ellos.

Durante muchos años, mortalidad y morbilidad han sido el centro de atención de los organizadores de los sistemas de salud en la mayoría de los países, lo
que indiscutiblemente es razonable sobre todo en aquellos contextos donde cientos de niños mueren por enfermedades evitables, como la desnutrición, o
cualquiera de los muchos males que engendra la pobreza o la falta de atención médica, pero incluso en estos, aquellos que se salvan y quedan con secuelas
necesitan de poder disponer de recursos de intervención que de forma precoz le permitan reducir las consecuencia que la enfermedad determina en su calidad
de vida.

En otros, la mortalidad evitable ha sido reducida, y el desarrollo social condiciona una tendencia en la familia a reducir el número de su descendencia,
lo que trae aparejada la necesidad de garantizar que la misma este libre de discapacidad, o en caso de esta estar presente permita su diagnóstico precoz
e intervención temprana, con este objetivo se desarrollan novedosas tecnologías.

EL término Intervención temprana lo aplicamos no solo refiriéndonos al inicio precoz del tratamiento en aquellos niños donde ha sido diagnosticada alguna
forma de discapacidad , sino que extendemos su empleo al inicio precoz de medidas terapéuticas en el caso de niños, especialmente en los primeros meses
de vida, que sean afectados por un retardo significativo del desarrollo, muchos de los cuales son la forma de debut de un proceso discapacitante.

No deben, emplearse solo los indicadores mortalidad, morbilidad, expectativa de vida, para reflejar el grado de desarrollo de un sistema de salud en un
determinado contexto social, la responsabilidad del sistema de salud, en particular, y de la sociedad, en general no se debe limitar a salvar la vida de
la persona, debe extender su preocupación a garantizar, en el caso de secuelas permanentes, que el sujeto afectado pueda integrarse, disfrutar, participar,
desarrollarse, de forma plena, elemento implícito en el concepto de ‘’Intervención Temprana’’, ya que representa actuar para garantizar la calidad de
vida del niño, que por alguna razón se discapacita o está en riesgo importante de verse afectado.

Otros elementos que han permitido establecer conclusiones favorables sobre los beneficios de la intervención temprana son los avances a partir del 1990
en el campo de las neurociencias, que han permitido una mayor comprensión sobre el proceso de organización de la corteza cerebral, reflejando el rápido
crecimiento y organización de sus funciones en los primeros tres años, de forma general se reconocen cinco etapas :

La de ‘’ proliferación ‘’, donde se alcanza un número aproximado de 100 billones de neuronas, que luego en la etapa de ‘’ migración ‘’, comienzan a organizarse
en zonas funcionales, le sigue la etapa de ‘’formación de sinapsis’’, donde se estructuran las interconexiones funcionales entre las diferentes regiones
corticales, la de ‘’perfeccionamiento de la conducción’’, en el cual se perfeccionan las relaciones funcionales entre las diferentes regiones y se organizan
las vías de interconexión, por último la ‘’mielinización ‘’, proceso que permite una mayor velocidad de conducción del impulso, y facilita la interconexión
entre las vías superiores e inferiores del sistema nervioso.

Este proceso tiene un curso de desarrollo típico en la especie humana, y ha sido demostrado que se ve influenciado por factores externos que van desde
la presencia de elementos que producen lesiones como déficit nutricionales o la anoxia, a factores que lo favorecen como el entrenamiento y la estimulación.

Garantizar una descendencia óptima desde el punto de vista de su capacidad de funcionamiento neurológico, está en relación, en primer lugar, con un medio
ambiente favorable y en segundo lugar con evitar factores que agreden al sistema nervioso, especialmente en las primeras etapas de su organización funcional.

No podemos modificar con la estimulación las características genéticamente determinadas, como el color de los ojos, pero sí incrementar el rendimiento funcional
mediante el entrenamiento apropiado y la estimulación, incluso ante la presencia de lesiones del S.N.C.

Ha sido demostrada la importancia de los estímulos para que el sistema nervioso estructure la función, el lenguaje, por ejemplo, la capacidad de discriminar
sonido, es una función cortical que requiere de una experiencia sensorial, el lenguaje no aparece solo por un determinismo funcional genéticamente establecido,
requiere del estímulo del medio, y así ocurre con una gran parte de las funciones esenciales del hombre.

El desarrollo histórico de la especie humana ha mostrado la influencia del trabajo, la actividad diaria, la producción de instrumentos de trabajo, en
el perfeccionamiento de la capacidad funcional del hombre, en el desarrollo de sus habilidades manuales, más tarde estas nuevas habilidades, y sus consecuencias
anatómicas, se han transmitido a la descendencia a través de la información genética, el hombre actual ha sido, en primer lugar, fruto de su desarrollo
en el proceso de transformación de la naturaleza.

Intervención temprana es, de forma general, un término para referirse al tratamiento de la discapacidad en la etapa preescolar. Son diversas las instituciones,
y los métodos de trabajo diseñados para brindar este tipo de atención. En Cuba se desarrolla en los Centros de Orientación y diagnóstico, las áreas especiales
de círculos infantiles, los departamentos de fisioterapia, las consultas de estimulación temprana en los policlínicos comunitarios, y mediante visitas
al domicilio del niño como las que oferta el Proyecto Comunitario para la atención de niños discapacitados en el municipio Camagüey.

CARACTERÍSTICAS:

La I.T centra sus acciones en el desarrollo del niño tanto físico, como emocional, intelectual, social , extiende sus acciones a la familia, pilar esencial
de todo programa de IT, y a la sociedad, influyendo para que existan las condiciones que permitan la implementación de medidas terapéuticas , la accesibilidad
a los servicios de salud y educación de los niños afectados.

Intervención Temprana, es una forma de tratamiento, que se sale del campo particular de una especialidad, va más allá, de la educación especial o de la
atención primaria de salud para abarcar todo lo que puede influir en el desarrollo integral del niño discapacitado, tiene un enfoque comunitario, familiar
e interdisciplinario.

Ell médico de familia, el pediatra de la comunidad, el psicólogo, la trabajadora social, el defectólogo, el fisioterapeuta, el terapeuta ocupacional, el
fisiatra, el profesor de la enseñanza especial, la educadora de círculo infantil, la activista de salud de las organizaciones de masas, las organizaciones
de discapacitados, los grupos de padres, son, entre otros, factores que participan integrando sus acciones en el desarrollo de un programa de Intervención
Temprana.

Tampoco podemos ver la Intervención temprana fuera de su contexto social, sus acciones se basan en primer lugar en el papel de la familia, si esta se encuentra
desempleada, carece de medios de subsistencia, vivienda en mal estado, pobre higiene, violencia doméstica, drogadicción. No podemos pensar en el diseño
de un programa de intervención temprana para dar respuesta a las necesidades especiales del niño sin considerar estos factores.

Durante años, en muchos países, la atención al niño discapacitado ha estado enmarcada en instituciones de diferentes tipos, como centros hospitalarios,
hogares de impedidos, escuelas especiales. En cambio la I.T, centra sus acciones en la visita al domicilio del niño, en el entrenamiento de la familia
y la modificación del entorno, eliminando las barreras que limiten su plena integración social. Aunque, una gran parte de las acciones se desarrollan en
el terreno, se complementa con el trabajo de departamentos especializados en la atención al discapacitado que al estar disponibles en la comunidad ofrecen
alternativas de tratamiento, entre ellos las áreas especiales de círculos infantiles, departamentos de fisioterapia y terapia ocupacional, aulas para la
educación especial, etc.

El tratamiento no puede diseñarse basándose en recetas pre-establecidas, donde aparece una lista sobre todo lo que deben o no deben hacer los padres para
influir en el desarrollo de su hijo, sin tomar en cuenta las condiciones de vida de cada familia, los recursos económicos de que dispone, las posibilidades
reales de cumplimentar las indicaciones. No debemos por ejemplo recomendar un juguete terapéutico o un aditamento a aquel que no cuenta con posibilidades
económicas de conseguirlo, en esa situación nuestras sugerencias deben estar encaminadas a soluciones alternativas acordes a las posibilidades reales de
cada caso, no tomar en cuenta este factor puede tener un impacto psicológico negativo en los padres.

Cuando nos referimos a discapacidad en población infantil, el concepto ‘’Prevención’’, puede verse desde diferentes perspectivas; la prevención, que incluye
todas la medidas que adoptamos para evitar los factores que son condicionantes de discapacidad, por ejemplo cuando vacunamos a la población contra la meningoencefalitis,
la poliomielitis, o cuando garantizamos una dieta en la mujer fértil rica en ácido Fólico que evita las malformaciones del tubo neural durante el embarazo.
Pero todo, desgraciadamente, no puede ser evitado.

Cuando estamos ante un niño portador de una discapacidad, y hacemos el diagnostico precoz y comenzamos la implementación de medidas que previenen la aparición
de complicaciones que agravan el cuadro clínico, estamos haciendo ‘’Prevención ‘’, un buen tratamiento postural y medidas fisioterapeúticas en el niño
con una lesión estática del sistema nervioso central reducen en gran medida la espasticidad, detectar un déficit auditivo a tiempo y emplear una prótesis
permite en gran medida evitar la afectación permanente de la capacidad auditiva, cuando ante un retardo orgánico del desarrollo adiestramos a la familia
a cómo estimular el aprendizaje, prevenimos en gran medida la afectación del desarrollo del niño.

Cuando precozmente actuamos, adiestrando a la familia y suministrando al niño portador de un síndrome de Down, todo los estímulos necesarios para su desarrollo
cuando además le brindamos la posibilidad en un círculo infantil de integrarse precozmente a las actividades con otros niños de su edad, estamos haciendo
prevención del impacto de la discapacidad sobre el niño y su familia. Todo esto nos lleva a la conclusión que el principio de la Intervención Temprana
está indisolublemente ligado con el de prevención pues cuando actuamos precozmente estamos ante todo previniendo futuras consecuencias negativas.

El objetivo de un programa de I.T, es incrementar la función que permita la participación del niño en la vida social. Poco significado tendría evaluar solo
los resultados de un programa de intervención temprana en el concepto de un incremento de un arco articular o en la reducción de la espasticidad, sin tener
en cuenta cuánto ha repercutido, las actividades realizadas, en la calidad de vida del niño: puede después del tratamiento caminar mejor, es más independiente
en las actividades de la vida diaria, se comunica mejor con las personas que le rodean.

Mucho se discute sobre la influencia de los factores genéticos y los ambientales sobre el desarrollo humano, algunos le atribuyen al primero el papel predominante,
mientras otros consideran más importante los elementos ambientales, de forma general es preferible considerar que ambos tienen una influencia recíproca
y que el resultado final es fruto del equilibrio entre ambos.

La I.T, parte de que el medio tiene una acción transformadora, especialmente en el niño que por determinadas razones sufre de una discapacidad. El desarrollo,
en los últimos años, del conocimiento de las funciones corticales superiores del hombre, de la plasticidad del sistema nervioso central, del papel de los
factores medio ambientales en la maduración de los procesos corticales, ha permitido demostrar, sin lugar a duda, el papel del medio rico en estímulos
como factor de desarrollo de habilidades y capacidades.

La I.T, en el caso del niño discapacitado no pretende ‘’curar’’, sino actuar neutralizando las consecuencia de la enfermedad. Un programa de intervención
temprana aplicado a un niño con un síndrome de Down, no determina la desaparición del defecto genético, y de sus manifestaciones clínicas, lo que determina
el entrenamiento es dar respuesta a sus necesidades especiales de atención y manejo, neutralizar complicaciones y desarrollar potenciales, que le permiten
a este niño a pesar de seguir siendo un síndrome de Down, tener un comportamiento y desempeño social, adelantado, aprender, ir a la escuela, ser independiente,
convivir socialmente, e incluso lograr un empleo protegido.

Un programa de I.T, le permite, además, a la familia, desde el primer día de recibir la noticia de que su hijo es un Down, contar con el apoyo necesario
para aprender a enfrentar el problema, aprender a estimular el desarrollo de su hijo, conocer qué servicios le ofrece la comunidad y poder hacer una elección
adecuada de cuál le resulta más beneficioso.

En los inicios del desarrollo de los programas de I.T, algunos autores cuestionaban su valor, planteando lo difícil de poder diseñar una investigación que
permitiera, a partir de la extraordinaria individualidad del curso evolutivo de cualquier proceso discapacitante cuantificar el impacto de un programa
de I.T.

Si evaluamos la forma en que el retraso mental, el síndrome de Down, el niño ciego, el paralítico cerebral eran tratados, en los siglos XVII y XVIII e incluso
durante el XIX, en una gran parte del mundo, vemos que primaba el concepto de incurabilidad, de no haber nada que hacer, una especie de determinismo, que
hacía pensar que un niño afectado por un proceso de este tipo solo necesitaba un cuidado humanitario, la satisfacción de sus necesidades básicas de alimentación,
techo y ropa. Así, las instituciones dedicadas a su atención eran verdaderos almacenes, y los pocos tratamientos estaban dirigidos, más a controlar los
trastornos de conducta, que ha desarrollar cualquier nivel de integración social.

Sucedía además, que la falta de una explicación científica o de una comprensión sobre el porqué de estos padecimientos, en muchos casos, alentaba la imaginación
popular, impregnada del oscurantismo de la época, que atribuía la enfermedad a maleficios, brujerías, mal de ojo, posesión del diablo y otras muchas explicaciones,
que determinaban una actitud de rechazo, incluso por parte de la familia al niño afectado, y daban pie a que este fuera objeto de tratamientos con hierbas,
oraciones, despojos, u ocultado de la vista de los vecinos.

Hay otras familias que consideran la presencia del niño discapacitado como una decisión de Dios, que debe ser aceptada; en otras, apenas se preocupan por
satisfacer las necesidades más elementales del niño, que puede ser objeto de maltrato físico, abuso sexual o explotación laboral, obligados en ocasiones
a mendigar por las calles. En Latino América es frecuente la inestabilidad de la pareja y la falta de responsabilidad del padre de asumir el problema,
siendo la madre la que debe encargarse de la atención del niño.

El desarrollo de la ciencia permitió una mayor comprensión del problema, de sus causas, y desarrolló formas de evitar algunos procesos discapacitantes como
la poliomielitis, pero en la actualidad, en muchas regiones de Africa, Asia, América Latina y el Caribe, persisten muchas de estas creencias.

Cuestionar solo desde el punto de vista de un análisis estadístico el valor de los programas de I.T, sería caer en el campo del determinismo biológico,
pensar que la discapacidad es una condición no modificable y por tanto irreversible, esto representaría negar la influencia del medio en el desarrollo
de la persona, sería violentar los derechos universalmente reconocidos de todos los niños a disfrutar y disponer de los medios necesarios para su desarrollo,
independientemente de su condición social, raza o sexo, estado de salud.

La práctica enseña cómo un medio favorable permite al niño, incluso al severamente discapacitado, lograr habilidades con frecuencia sorprendentes. La I.T,
es, ante todo, un derecho del niño discapacitado a disponer precozmente de servicios que garanticen el máximo desarrollo de sus potenciales residuales,
y debe ser, por tanto, protegida por ley, especialmente en aquellos países donde en la actualidad no existen legislaciones al respecto.

Los avances en el campo del neurodesarrollo y del estudio del curso evolutivo de algunas formas de discapacidad, que han sido objeto de tratamiento mediante
programas de intervención temprana, como el síndrome de Down y la Parálisis Cerebral Infantil, dejan fuera de toda duda la eficacia de los programas de
intervención temprana. Las discusiones, en la actualidad, se limitan al modo de implementación más eficiente de los programas de I.T de acuerdo con el
contesto cultural y socioeconómico de cada país.

Las ventajas de los programas de intervención temprana son también evidentes, especialmente en las esfera motora y cognoscitiva, lenguaje y socialización
en el caso de recién nacidos considerados en riesgo de discapacidad por condiciones como es el bajo peso al nacer, que presentan retardo significativo
de su desarrollo y viven en un medio socioeconómico desfavorable.

COMO IMPLEMENTAR UN PROGRAMA:

Para implementar un programa de I.T, en primer lugar, debemos partir de una adecuada evaluación. Explorar el nivel de desarrollo de un niño es un verdadero
arte que adquiere el profesional mediante la práctica y el entrenamiento, implica ‘’ saber escuchar ‘’, nadie mejor que la familia puede aportar toda la
información de interés relacionada con los posibles factores causales, el curso de su desarrollo, habilidades e incapacidades. Algunos profesionales no
le brindan importancia a lo referido por la familia en el supuesto de que su falta de conocimientos o su bajo nivel cultural, hacen que la información
no sea confiable, lo que constituye un grave error, nadie conoce mejor a su hijo que su madre y su padre, sus abuelos, aquellos que conviven con él y lo
observan constantemente.

También resulta esencial saber ver, que consiste en la capacidad de apreciar la postura, la calidad de los movimientos , su melodía cinética, su organización
, el nivel de destreza; nada mejor que poner al niño en un colchón en el suelo con diferentes juguetes de colores atractivos y observar sus reacciones,
apreciar su capacidad de controlar el cuello , el tronco ,de defenderse contra la gravedad, la presencia de patrones asociados de movimiento. Examinamos
al niño desde el punto de vista médico haciendo énfasis en su aparato locomotor, y nervioso, tratado de detectar complicaciones como las retracciones tendinosas,
las limitaciones articulares, las deformidades, las alteraciones neurológicas de la motilidad voluntaria, del tono, la presencia o ausencia de espasticidad,
etc.

Explorar un niño debe ser, ante todo, una labor de equipo , en la que participe no solo el médico sino además la terapeuta ocupacional que explora su funcionalidad
manual; el logopeda, que evalúa en qué momento se encuentra el desarrollo de la comunicación; la trabajadora social, que se preocupa por las condiciones
del medio socio económico donde se desarrolla el niño; el psicólogo, que explora la reacción de la familia ante el problema.

En un medio rural donde no están presentes todos estos especialistas, un médico de familia, auxiliado por un profesor de la enseñanza especial, puede asumir
la evaluación, tomando en cuenta los aspectos esenciales que no deben ser omitidos del examen para poder tener toda la información necesaria para definir
la pauta de tratamiento.

Una vez realizada la evaluación, el segundo paso es la implementación de un programa individualizado de intervención, que responda a las características
y necesidades de cada caso. Este debe considerar diferentes aspectos:

Incrementar el desarrollo integral del niño en todas las esferas: motora, cognoscitiva, socialización, validismo, lenguaje, mediante las actividades diarias
del hogar, el empleo de formas específicas de tratamiento como la fisioterapia, o el juego con objetivo terapéutico.

Brindar a los padres, o personas encargadas directamente del cuidado del niño, información actualizada, sobre todos los aspectos relacionados con la atención
del niño, adiestrarlos sobre los procedimientos a emplear y las medidas dirigidas a estimular de forma integral el desarrollo de los potenciales residuales.

Suministrar información sobre los recursos disponibles en la comunidad y los derechos amparados por la legislación vigente a los cuales pueden acudir los
padres del niño afectado.

Velar por los problemas socioeconómicos asociados, y buscarle solución a aquellos que afecten el desarrollo del niño.

Brindar apoyo emocional y neutralizar los efectos negativos de la discapacidad sobre la dinámica familiar, desarrollando actividades como programas de intervención
familiar comunitaria, dinámicas de grupo.

Preparar material informativo en diferentes formatos para apoyar la educación que sobre el tema requiere la familia y la comunidad.

Integrar los esfuerzos de las diferentes instituciones de salud, y educación especial, organizaciones de discapacitados, de la comunidad, en la solución
de los problemas del niño.

Organizar un plan de actividades terapéuticas basadas en la estrategia individual establecida, adiestrando a la familia en el empleo de mecanismos reforzadores
positivos para lograr la motivación del niño y su participación activa en el tratamiento.

Tener siempre presente, al programar o recomendar actividades, las posibilidades reales de ser cumplimentadas por la familia de acuerdo a sus características
culturales, nivel socioeconómico, tipo de vivienda , rutina diaria , disponibilidad de tiempo ,nivel cultural y educacional, grado de comprensión y actitud
de los padres ante el tratamiento del niño.

Adiestrar a la familia, cómo debe premiar el esfuerzo y no los resultados, un pequeño resultado puede tener para el niño un significado trascendental y
ser fruto de un enorme esfuerzo. El adiestramiento no puede limitarse a consejos teóricos, debe combinarse con la demostración práctica del ejercicio que
se pretende que el niño realice. El hogar es el mejor lugar para desarrollar el tratamiento, incluso a pesar de que no existan en él las condiciones ideales,
lograr sensibilizar a la familia en la importancia de qué cada hora del día se convierta en una fuente de estimulación es esencial para lograr el éxito
del programa.

Resulta imprescindible la necesidad de interrelación entre los sistemas de salud, educación, asistencia social y la comunidad en general.

Divulgar en la comunidad información sobre el tema que permita combatir la ignorancia , los concepto alternativos de tratamientos basados en creencias oscurantistas.

Desarrollar, mediante la educación, la integración del niño discapacitado con el no discapacitado en un ambiente que favorezca la inclusión. Es de notar
que existen familias que rechazan la educación en escuelas normales pensando que sus hijos serán objeto de burla o de rechazo, otros por el contrario defienden
la posición opuesta considerando que en una escuela normal el niño tiene mayores posibilidades. Lo mismo sucede en los profesionales de la educación es
frecuente que rechacen la estancia del niño discapacitado en el aula ya que representa más trabajo.

Resulta esencial disponer en la comunidad de un sistema de leyes que protejan los derechos del niño y la necesidad del desarrollo de los programas de intervención
temprana.

Organizar cursos, maestrías, diplomados, para transmitir información actualizada sobre el tema.

Mostrar a la familia cómo construir aditamentos y equipos de fácil fabricación que pueden ser empleados en la Estimulación del niño.

Sensibilizar a personas de la comunidad para que cooperen en la tarea, creando un movimiento de voluntarios, muchos de ellos familiares de niños afectados,
que dentro de un marco apropiado pueden ser de gran ayuda.

No evaluar al niño solo apreciando sus dificultades, sino en su desempeño funcional, que es capaz de realizar y qué no. Planear el objetivo en base en primer
lugar de aumentar la independencia y adiestrar a la familia.

Un programa de tratamiento debe modificar el entorno familiar, la rutina diaria de la casa, las actividades de la familia, y las actividades sociales, en
función de que las mismas tengan para el niño un sentido terapéutico, y permitan la plena participación de este en ellas. La posición en que duerme, cómo
se le da la comida, cómo lo bañan, en qué momento le realizan los ejercicios, cómo se relacionan con él las personas que conviven en la casa, todos son
aspectos importantes que deben ser amplia y detalladamente discutidos.

Cuando se produce una lesión, que determina la pérdida por diversos mecanismos, de zonas del sistema nervioso, con las correspondientes funciones, en primer
lugar el organismo trata de compensar las funciones perdidas dentro de determinados limites, a través de mecanismos que han sido agrupados en el término
‘’neuroplasticidad’’, áreas no lesionadas tratan de asumir, parcialmente, en la mayoría de los casos, la función de la zona lesionada, se establecen nuevas
vías y relaciones funcionales, pero este proceso generalmente no es perfecto.

La I.T, no pretende reparar un área de la corteza que ha sufrido una necrosis hemorrágica, o ha sido destruida por la anoxia, la E.T tendría el papel de
servir de estímulo para que otras áreas de la corteza, en virtud al principio de la plasticidad asumieran la función de la zona lesionada. El entrenamiento,
además, permitiría lograr que esta función que nunca sería igual a aquella en condiciones normales, se perfeccionara con el entrenamiento, por lo que I.T
es ante todo una vía de lograr una función y no de ‘’curar’’, al sistema nervioso lesionado.

La I.T, permite neutralizar factores negativos que, al estar presentes, afectan el aprendizaje motor en un sistema nervioso lesionado, un niño con una
lesión estática del sistema nervioso central, ve influido su desarrollo motor por la experiencia que en este aspecto le brinda su contacto con el medio,
el que influye estimulando sus potenciales residuales. Si este niño se mantiene todo el tiempo acostado, no tendrá la información sensorial necesaria para
estimular la adopción de otras posturas, como la de sentado, los erectores espinales no recibirán información de la gravedad para desarrollarse, si, además,
existe un predominio del tono flexor, y no se neutraliza la posición en flexión de los miembros inferiores y superiores, se incrementará, aparecerán
retracciones tendinosas, deformidades articulares y el cuadro de la postura anormal se fija en la corteza.

Para lograr resultados con el tratamiento, debe comenzar en la etapa inicial, cuando aún no se ha producido un aprendizaje motor deformado, o sea, en la
primera fase de curso atípico, primeros meses de vida, ya en etapas posteriores especialmente en lo referente al aspecto motor, como el caso de la Parálisis
Cerebral, lo mal aprendido está grabado y las posibilidades más efectivas de tratamiento están en el empleo de ayudas ortopédicas o tratamiento quirúrgico.
La estimulación, para ser beneficiosa, tiene que ser necesariamente temprana.

Para implementar un tratamiento no son necesarios profundos conocimientos de neuropediatría, de fisioterapia, o de educación especial, lo imprescindible
es el empleo de los principios de la lógica, del razonamiento a partir del conocimiento indispensable del curso del desarrollo normal del niño. En el afectado
por una lesión neutralizar todo lo que pueda contribuir a un aprendizaje defectuoso, retardado o distorsionado es la clave del éxito.

Intervención temprana no es igual a un tratamiento de fisioterapia aplicado durante 20 minutos en un local, sin ninguna participación de la mamá, terminado
el cual esta coloca al niño en una postura incorrecta en el coche y se va para su casa donde pasa el resto del día confiada, pensando que ya el niño recibió
la atención que necesitaba para compensar su problema.

Implementar el programa de I.T, requiere conocer el niño, su entorno, definir los objetivos inmediatos y planear las acciones, establecer una meta inalcanzable,
lleva al desaliento, a la frustración, es preferible viajar por etapas, centrando la atención en aquello que podemos lograr de acuerdo con cada momento.

Cuando establecemos un programa bien orientado y lógicamente estructurado, el progreso, aunque sea lento, es una fuente de estimulación para los padres
que lo alienta a continuar participando. Si cuando evaluamos por primera vez a un niño con una Parálisis Cerebral nos ponemos como meta la marcha, esta
puede ser una función que puede tomar años habilitar o incluso no ser factible de lograrse, pero si desglosamos esta meta en un número de etapas o metas
intermedias factibles de alcanzar, puede ser mucho más beneficioso para el niño y la familia.

No es conveniente, paralelamente, limitar los objetivos del tratamiento solo a lo motor, olvidando aspectos; cognoscitivos, validismo, socialización
, lenguaje, desarrollo emocional. Puede que centremos nuestra atención en lograr una función motora para la que no existe un nivel de maduración biológica,
y perdamos de vista aspectos que con un poco de entrenamiento pueden tener un impacto trascendental en su calidad de vida, como puede ser comer solo,
o mejorar su lenguaje.

No existe una receta universal de cómo debe ser estructurado un programa de Intervención temprana, cada uno debe responder a la realidad del país, o la
región donde se implementa, las condiciones socioeconómicas, la disponibilidad de recursos , el nivel de preocupación social sobre el problema, el nivel
de desarrollo cultural y científico técnico, las legislaciones existentes al respecto. Existen diferencias importantes en la actualidad en diferentes latitudes,
desde Etiopía con un desarrollo insuficiente, a Suiza con un elevado nivel de organización.




Publicado por: Equipo de editores de Lázarum.com

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